Siempre recordaré la noche del 13 al 14 de febrero de 2016. Estaba plácidamente dormida cuando en la mesilla comenzó a vibrar el móvil. Eran las 5 de la mañana y solo recibí una noticia horrible: mi amor, mi vida, mi precioso tesorito se había perdido a 15 km de casa y no sabía volver. El alcohol hizo estragos en su memoria, en su orientación y en su cordura. Ninguna acompañaban, y yo, desde casa angustiada, no sabía qué hacer. No supe ayudar.
Tras media hora de reloj manteniendo una conversación de locos, sin sentido, sin principio y sin un (al menos próximo) final; una conversación digna de reproches posteriores, y tras mucha impaciencia, nos entendimos.
El miedo a no regresar se apoderó de su corazón y cogió el primer taxi que se acercó. Más que un taxi, pareció un ángel invocado salvando nuestras vidas. No pasó más de 2 minutos en pánico y pudo salir de ese lugar perdido.
A medio camino, el hambre dio un vuelco al pensamiento. Por suerte, a las 5.30 de la madrugada existe una opción que satisface. En un restaurante de mala muerte (no diré cuál), quiso pedir una hamburguesa de 1€, de esas que ni es hamburguesa, ni pan, ni aire puro, por pedir.
Mientras, charlábamos, la calma volvía en sí, nos rodeaba. Arrepintióse de su decisión al ver la espera que le profesaba a esa hamburguesa. Broma tras broma, colgué. Colgué y esperé. Esperé y no llegaba.
Mucho más arrepintióse bajo la sombra de su hogar en el enfrentamiento con un (palabras textuales) "hjpta". Del tirón, hubo de arrodillarse dejándose monedas, sangre y dignidad en la acera. El ángel salvador volvió transformado en cobardía en el corazón de aquel que salió corriendo. Lo hizo volar y desaparecer. La esperanza de llegar a casa llenó ese hueco vacío. Le dio fuerza.
Recibí otra llamada. El corazón latió tan fuerte que levantó mi cuerpo. Sin manos, me calcé y me abrigué. Corrí sin saber a dónde. Y busqué. Estaba al otro lado del teléfono.
Abandonado el lugar del crimen, todo y nada llevaba consigo, con la bastante escasa velocidad que sus pies y su templanza le permitían.
Entre lágrimas, viene a mí mi medio yo, acercándoseme, lentos y temblorosos sus pasos, se tambalea. Mientras, por teléfono, me implora: no me cuelgues, no me cuelgues.
No lo haré nunca más, pero Raquel, tú tampoco lo hagas.
Mostrando entradas con la etiqueta Las tornas cambian. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Las tornas cambian. Mostrar todas las entradas
miércoles, 17 de febrero de 2016
miércoles, 19 de noviembre de 2014
Año 2010. 12 de diciembre
“Cuando un tonto sigue una vereda... la vereda se
acaba y el tonto sigue."
Hoy he intentado hablar contigo, pero no he podido. Cuando ya me armé de valor, te fuiste.
No sé para qué en realidad, solo quería saber.
Quería saber si me echaste de menos después, y durante cuánto tiempo.
Quería saber si tardaste en olvidarme o si aún me recuerdas.
Hoy he intentado hablar contigo, pero no he podido. Cuando ya me armé de valor, te fuiste.
No sé para qué en realidad, solo quería saber.
Quería saber si me echaste de menos después, y durante cuánto tiempo.
Quería saber si tardaste en olvidarme o si aún me recuerdas.
Quería saber si tienes en la cabeza aún esos recuerdos nuestros, tal y como eran las cosas y no como terminaron.
Así es como lo recuerdo yo, pero me duele recordar cuando empezó el final.
Te llevo arrastrando desde entonces.
Dime si creíste que nuestra amistad no era como las demás.
Dime si creíste que solo por nuestro orgullo se rasgó algo tan duro como el diamante.
O simplemente no digas nada, como siempre.
martes, 18 de noviembre de 2014
Año 2008. 28 de noviembre
I
(El Pentágono
2006)
Me siento
como en un agujero del que no soy capaz de salir, en el que me hundo cada vez
más profundamente, como en tierras movedizas. En cuanto más intento salir a la
luz más me hundo. Sólo vosotros podríais ser capaces de sacarme de esta ansiedad,
de esta locura llamada realidad repartida, ya no soy cuerda, ya solo miento y
me miento, ya no vivo solo sobrevivo estoy sola en esto y solo quiero necesitar
vuestra compañía. Sentí demasiado y ahora no lo olvido.
II
(De tu Lunita)
Me
he acostumbrado a ti. Ha sido lo que llegara a creer que te quería, y este
sentimiento lo confundió todo. Perdí lo que más quería, lo que más me
importaba, lo que sabía que, sin eso, ya nunca seria yo misma. Ya ves. Ahora
compruebo todas estas intuiciones. Eran la pura verdad. Ahora solo me quedas
tú, y jamás serás suficiente. Nada llenará ese hueco que ellos dejaron… Pero la
única razón que hace que te quiera a mi lado es la costumbre, por rutina, por
todo menos por amor… simplemente te lo debo.
viernes, 7 de noviembre de 2014
Año 2008. 8 de octubre
Sin embargo,
vuelvo a nadar. Ya no te veo en la superficie al subir. Pero, ¿y qué? Aunque
estemos nadando en el mismo mar, nos dirigimos en direcciones opuestas. ¿Quién
sabe si al dar la vuelta al mundo nos encontraremos de nuevo? A pesar de ello,
seguimos respirando la misma brisa, pero con aromas distintos.
Año 2008. 5 de julio.
Las tornas
cambian. No siempre es bueno. Pero, ¿quién dijo que así lo fuera?
Te quise y me odiaste, te espere y
huiste, ahora que te echo de menos me contestas con una de tus bonitas y falsas
sonrisas que no quieres quererme.
Crees que sin ti estaré mejor, crees que
sin mí estarás mejor, pero no sabes que sin lo que teníamos siempre estarás a
falta de eso mismo.
Pero aquí estamos…
esperando que alguna lance un “lo siento” que quizás ya no sirva de nada, como
otras vez se intentó y fallamos de nuevo. Aquí estamos, y al menos yo quisiera
saber por qué estamos aquí esperando explicaciones. Solo quiero saber qué nos
hizo llegar a este punto en el que ninguna nos podemos hablar sin decir una
palabra más gorda que la anterior, teniendo un recurso de innumerables palabras
adecuadas.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)